El trillo, pieza del mes de julio

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La pieza del mes de julio del Museo Etnográfico es un trillo de época contemporánea utilizado para las labores de desgranar el cereal y trocear la paja que procede de Fontibre. Está constituida por cuatro tablones dispuestos en sentido longitudinal, ensamblados mediante cuatro trencas (travesaños) y una tabla en su parte curva. Los elementos cortantes son piedras de sílex incrustadas en los tablones. Presenta un orificio cuadrangular para insertar el “tentemozo” o “trébede” (palo para enganchar el “cambizo”).

El medio físico de Cantabria caracterizado por la humedad, el pronunciado relieve y el poco sol, no reúne unas óptimas condiciones para el cultivo de la agricultura tradicional. Los cultivos mediterráneos no tienen el suficiente calor para crecer y nuestra acusada orografía limita el terreno para el cultivo. No obstante, la agricultura ha sido considerada como el principal recurso de la tierra hasta el siglo XIX ¿por entonces se introdujo el ganado foráneo que supuso la sustitución de zonas destinadas al cultivo por pastos¿, especialmente tras la importación de especies americanas como el maíz, mejor adaptadas al entorno de Cantabria. Estos condicionantes hicieron que Cantabria tuviera una economía agraria precaria y de subsistencia.

Las variedades de trigo cultivadas en la región eran las más rústicas, como la esprilla o la escanda, aunque también se cosechaba trigo normal. Tradicionalmente las plantaciones cerealícolas se podían encontrar en toda la región, siendo la comarca de Campoo el lugar más idóneo de Cantabria para la siembra, no sólo de trigo, sino también de cebada, centeno o panizo.

En el proceso de cultivo, la trilla o desgranado del cereal mediante el empleo del trillo era una de las últimas etapas, siendo una actividad conocida desde época romana y que apenas varió con el paso del tiempo. Una vez recogido el cereal en haces, se trasladaba en carros hasta llegar a la era, lugar a las afueras del pueblo, ubicado en un sitio alto y ventilado, donde se esparcía formando la parva, sobre la que se pasaba el trillo, uncido a la pareja de bueyes, en círculos, operación que se repetía varias veces. La era debía tener un suelo duro por lo que en algunos lugares se empedraba o se apisonaba con un rulo de piedra o cemento. La trilla se realizaba cuando el sol calentaba más porque era más fácil desgranar los granos tostados al sol.

El trillo es una plataforma de madera con piedras incrustadas, conocida desde la antigüedad ¿el poeta romano Varrón ya nos hablaba de un apero constituido por una tabla de madera con piedras cortantes¿. Nuestro trillo es de la variedad tribulum, formado por planchas de madera bajo las cuales se insertan trozos de sílex u otro tipo de piedra, cerámica o cuchilla.

Una vez trillada la parva se continuaba con el aventado, separación del grano de la paja con el bieldo o la horca. Se lanzaba al aire la cosecha trillada, de tal manera que la paja al ser menos pesada era arrastrada por el viento, quedando sólo el grano. El aventado solía realizarse a última hora del día cuando más arreciaba el viento y la humedad era mayor, reblandeciendo la paja.

Otro método para la extracción del grano y que no requería el uso del trillo es la maja, consistente en el apaleamiento de la mies con el mayal, apero compuesto por dos palos unidos entre sí con correas que hacen las funciones de mango y maza.

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