La nodriza pasiega, pieza destacada de noviembre

fd04942-nodriza-de-josefina-barreda-jpg

La pieza del mes es una fotografía digitalizada realizada por Benjamín en Santander, en el que aparece una nodriza con su vestimenta junto a un niño.

Culturalmente, la figura de la nodriza o el ama de cría ha existido desde hace mucho tiempo en nuestra sociedad y casi siempre ha estado ligada a la Casa Real y a las familias adineradas.

Bien es cierto que, aunque hay vestigios anteriores de representaciones de nodrizas pasiegas en la corte, como la que podemos encontrar en el cartón pintado de Tiépolo “La nodriza y los soldados” datado en la segunda mitad del siglo XVIII, la importancia de este personaje en nuestras tierras y la fama que adquiere, no se popularizó hasta 1830 cuando el rey Fernando VII ordena personalmente la búsqueda de una nodriza y un ama de retén (1) para su hija Isabel, “exclusivamente de Santander y su provincia”. El prestigio y popularidad de las pasiegas junto con su singularidad, por el hecho de ser seleccionadas de esta zona del Valle del Pas, surge a partir de este periodo.

Y como todo lo que realiza la Casa Real, la nobleza y la alta burguesía lo intentan imitar por tratarse de un signo de riqueza y de poder, empezando ellos también a requerir los servicios de las amas originarias pasiegas. La figura de la nodriza en las casas más pudientes estaba ya arraigada en el siglo XIX y será en esta época, cuando la figura de la nodriza o ama de cría pasiega se impone ante otras como las burgalesas, manchegas, madrileñas, etc., que eran las que anteriormente solían estar ligadas a la Casa Real para este menester.

Para la selección de las nodrizas, no sólo bastaba con pertenecer a la zona de los Valles Pasiegos o ser de la entonces “provincia de Santander”; aparte de este requisito preferente, el ama tenía que pasar dos controles bastante exhaustivos: el primero, en relación a su salud y complexión; y el segundo, en lo referente a su moralidad, buenos modales y ser cristiana. El primer aspecto, lo examinaba un médico y de la segunda parte se encargaba generalmente el cura del pueblo expidiendo un documento certificando esta parte indispensable requerida para ser nodriza. Y ya por último, el marido tenía que dar el consentimiento para que la mujer pudiese desempeñar dicha función y marchar del hogar familiar  unos dos o tres años, aproximadamente, para poder amamantar y criar al retoño de la familia para la que había sido contratada y mejorar así la renta familiar.

La reputación que tenía la pasiega, en parte se debía a que las características que se buscaban para el desempeño de esta función eran habituales en su naturaleza. Robustas, ojos oscuros, sanas, con el marido trabajando en el campo, no tener enfermedades de la piel, haber criado sano al menos a un primer hijo…, eran solo algunas de las propiedades que se buscaban en ellas.

En cuanto a la vestimenta de las nodrizas, en esta época, se impone el traje típico pasiego como uniforme, con sus característicos aderezos y corte de las telas originarias de esta región como signo distintivo en la sociedad, que iban siendo modificados acorde a las modas del momento, pero siempre manteniendo la esencia original del traje pasiego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s