El frontil, pieza destacada en mayo del METCAN

El mes de mayo, el Museo Etnográfico de Cantabria, pone de relieve una pieza singular, el frontil, muy característico en una región donde las dificultades del terreno y las faenas agrícolas, impusieron unos determinados aperos y medios de transporte de los que esta pieza fue complemento imprescindible, al requerir la fuerza animal de parejas de bueyes o vacas duendas.
Además de su funcionalidad, los frontiles también tenían un uso meramente ornamental, puesto que eran empleados en ferias o fiestas de gala donde se presentaba al animal, engalanándole con estos adornos, como se puede atestiguar a través del escrito que nos narra el autor del artículo de El Ferial de Maliaño: “Llegando el segundo domingo del mes todos teníamos la misma intención: el ferial. Unos para llevar el ganado previsto, andando desde sus cuadras, llevando del ramal la vaca con la ubre bien henchida, la novilla lustrosa y rellena de carnes, el jato con la prisión o cebilla, la pareja de tudancas bien apretada al yugo con las coyundas y luciendo los frontiles “de feria” (de gala), arreando el dueño con la aguijada su cansino andar…” (MERINO HOYAL).
El frontil ejercía un papel esencial y preciso: cubrir la testuz, parte superior de la frente del animal (vacas duendas, bueyes, toros…), con el fin de aumentar sus posibilidades de tracción  y evitar que toda la fuerza que ejercía al tirar de los carros u otros sistemas de transporte, recayese directamente sobre la parte superior de su cabeza, o se rozase con la coyunda generándole heridas; esta función era también compartida por las melenas, incluso en algunas zonas, ambos términos, frontiles y melenas, participan de la misma definición. A nuestra pieza del mes, se suma, además otra misión: espantar las moscas del ganado.
Los frontiles siempre eran dos piezas idénticas que se colocaban a las dos vacas o bueyes que se uncían a los carros, con la ayuda indispensable del yugo “cornal” al que iban amarrados. Este yugo, fijado al carro antes de atar a la pareja, iba sujeto a los cuernos con una soga o coyunda y no al cuello, como sucede con otras variantes de yugos.
Son muchos los tipos y variados los materiales con los que se realizan los frontiles a los largo y ancho de nuestro país. En Cantabria, el material empleado generalmente  es el cuero al que se puede incorporar pasamanerías y borlas de colores, elementos encargados de espantar las moscas, siendo los más elaborados y ornamentados los llamados frontiles de gala utilizados en las ferias y en los concursos de arrastre.

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