Magosta en Cacicedo

Es tiempo de magostas y esta vez le ha tocado el turno a la Casa de cultura de Cacicedo, ya que la Asociación Genoz está preparando la tradicional magosta que celebra en este lugar el próximo sábado 25 de noviembre con varios actos, entre ellos el encendido de la lumbre, una escenificación en torno a esta celebración y la degustación de castañas acompañada de una queimada.

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Camargo canta a Santa Cecilia

La Iglesia Parroquial San Juan Bautista del Alto Maliaño acogerá el próximo 24 de noviembre a partir de las 19:00 horas la celebración del XXV Encuentro Coral Valle de Camargo, organizado por la Coral Mateo Escagedo Salmón de Cacicedo para celebrar la festividad de Santa Cecilia con el patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Camargo y la colaboración en esta edición de la Junta Vecinal de Cacicedo, la Junta Vecinal de Maliaño y la propia parroquia.

Con esta cita se busca reivindicar el papel de la música como medio de expresión artística y reunir a las agrupaciones de todo el municipio para realizar un acto de convivencia a través del canto, además de homenajear en esta edición a José Ramón Rioz Ruiz, quien fuera durante muchos años director de la Coral Mateo Escagedo Salmón además de otras muchas escolanías y coros de Cantabria, y en cuya trayectoria destaca también su labor pedagógica y su trabajo como compositor de obras sinfónicas y corales.

El encuentro contará con la participación de la Orquesta y Coro de la Escuela Municipal de Música de Camargo bajo la dirección de Carlos Jorde y  Carmen Rivero, la Coral Mateo Escagedo Salmón de Cacicedo dirigida por Miguel Ángel Ortega, el Coro del Aula de la Tercera Edad de Muriedas dirigido por Mariví Neila, el Coro Ronda de Romería de Cacicedo dirigido por Patricia Bueno, el Coro Ronda Amigos de Herrera dirigido por José Luis Salmón, y el Coro Peñas Blancas de Revilla dirigido por Ramón Arce.

Junto a ellos, participarán en este encuentro el Coro Voz La Venta de Revilla dirigido por Sveta Akymova, el Coro San Vicente de Muriedas y la Rondalla El Cachón de Maliaño  dirigidos por Esther Soto, la Coral Santa Cruz de Escobedo dirigida por María Cruz Rodríguez Valero, el Coro Ronda Valle de Camargo dirigido por Manuel Pérez, el Coro La Canaliza de Igollo dirigido por Laurentiu Caldare, el Coro San Miguel de Camargo dirigido por Cruz Lanza, y el Coro San Julián de Herrera dirigido por Elisa Álvarez.

El acto finalizará con la interpretación conjunta del Himno de Cantabria con la participación de coralistas de todas las agrupaciones bajo la dirección del propio José Ramón Rioz Ruiz.

Encuentro lúdico “Cros Educa” en Maliaño

El Ayuntamiento de Camargo celebrará el sábado 25 de noviembre una jornada de encuentro y convivencia lúdico-educativa dirigida a un público infantil y familiar que, bajo la denominación ‘Cros Educa’, quiere reivindicar los valores así como los derechos y deberes de la ciudadanía, coincidiendo con la celebración a lo largo de los próximos días del Día Mundial de la Infancia, el Día Internacional de las Ciudades Educadoras que este año tiene como lema ‘El derecho a una ciudad educadora, y el Día de la Constitución.

A través de esas actividades lúdicas y artísticas se buscará ayudar a profundizar en esos conceptos y a poner en valor también el patrimonio cultural que está sugerido en la Agenda Escolar 2017-2018, utilizando el encuadre del programa Enlazart Camargo que ahonda en el conocimiento del medio a través del arte, y siguiendo la línea del programa ‘Camargo en valores’ iniciado el pasado año.

En esta jornada participarán los agentes sociales de la zona como la Asociación de Vecinos de Maliaño, la Asociación Cultural La Acera, el Club de Petanca, la Peña Bolística Puertas Roper o el Grupo Scout de Maliaño. Igualmente, está prevista la participación de la Federación de Asociaciones de Extranjeros residentes en Cantabria para realizar talleres relacionados con la diversidad e integración cultural.

Una de las actividades consistirá en identificar y rotular con nombres asociados a valores,  los caminos internos del parque, tras un proceso participativo en los centros educativos en el que los alumnos han sugerido y propuesto diferentes denominaciones para los mismos.

La jornada comenzará a las 11:00 horas el Taller-Yincana ‘Cros educa’ en el que por todo el parque se irán descubriendo y conociendo elementos del patrimonio cultural e industrial de esta zona.

Seguirán durante todo el día actividades y talleres de pintura; elaboración de pulseras, lazos, nudos y globoflexia; pintura mural; construcción colectiva escultórica efímera al lado del antiguo Botiquín de Cros, actuación de payaso y mago; música, karaoke y actividades de expresión ‘a micro abierto; práctica del juego de la petanca, juegos y dinámicas diversas, etc.; para finalizar en torno a 18:00 horas con el reparto de una chocolatada.

Estas actividades están también encuadradas y relacionadas con el proceso de avance del Ayuntamiento de Camargo para crear el Consejo Local de la Infancia y la Adolescencia y la adhesión a la Red de Ciudades Amigas de la Infancia de UNICEF, y algunos de los elementos trabajados en esta jornada se utilizarán también para enlazarlos e incluirlos en el evento en que se celebrará en el salón de actos del Centro Cultural La Vidriera para conmemorar la Constitución Española.

El Pendo depara más sorpresas

El equipo de arqueólogos dirigido por el doctor Edgard Camarós que está llevando a cabo los trabajos de investigación en la cueva de El Pendo destinados a conocer a través de los hallazgos de la cavidad el desarrollo del cerebro y la evolución del pensamiento humano, ha dado a conocer a las autoridades municipales y expertos los trabajos de campo de su segunda campaña, que han finalizado en septiembre.

Durante la visita Camarós, acompañado por los codirectores de la investigación Marián Cueto y Pablo Arias, ha explicado que en esta segunda fase a través de los restos de hogueras y de estructuras de combustión que se han investigado, se ha constatado la horquilla temporal en la que la cueva ha estado habitada, que corresponde a un periodo desde hace 80.000 años a 14.000 años, lo cual evidencia la presencia continua de Neandertales y constata la importancia de El Pendo ya que acoge una época de transición desde el periodo de los Neandertales al del Homo sapiens.

En esta segunda fase de la investigación, los científicos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social y el Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria de la Universidad de Cantabria que participan en esta investigación que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Camargo y de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, han trabajado en la zona de la excavación de los años 50 que les ha permitido ver los niveles de transición entre el Paleolítico medio y el superior, y donde se han hallado restos arqueológicos como huesos, herramientas líticas y objetos que definen la transición que supone el paso del Paleolítico medio al superior.

Entre esos objetos destaca el hallazgo de un colgante elaborado en mineral de talco -que es fácil de trabajar- que está datado por tipología en torno a los 30.000 años, época en la que se dan las primeras manifestaciones de ornamentos que hay en el Paleolítico Superior en Europa, así como otros objetos localizados que se encontraban en proceso de fabricación.

Según han avanzado, la investigación que se realizará en 2018 va a suponer “un punto de inflexión” porque además de excavar en la zona donde se realizaron las excavaciones en las campañas de los años 50 como se ha efectuado este año, se va a ampliar el área para trabajar también en la zona donde se efectuaron las excavaciones de los años 30 donde se encontraron los objetos de arte mueble que hoy en día se pueden ver en el MUPAC, lo que corresponde a la época Neandertal y al periodo magdaleniense con el que finaliza el Paleolítico superior

Fotografía “Espardando, cardando e hilando”

Para conmemorar el papel tan especial que han tenido las mujeres en el desarrollo de este medio y su efemérides el 15 de octubre, Día Internacional de la Mujer Rural, el Museo Etnográfico de Cantabria presenta esta fotografia. Un colectivo del que no siempre se ha destacado su protagonismo pero sobre el que recaía un variado y extenso repertorio de trabajos. Entre todas las actividades a las que se dedicaban las mujeres, nos centraremos en las labores del hilado.

Para ello, destacamos  una fotografía de Julio García de la Puente (1868-1957), importante exponente del pictoralismo en Cantabria. Dicha imagen data de 1906. Fue premiada con la medalla de oro en la Exposición Nacional de Murcia de 1908 y posteriormente, se editó en formato postal con el mismo nombre y dentro de la serie “El sabor de la Tierruca”.

La fotografía muestra un grupo de cuatro mujeres realizando algunos de los principales procesos del hilado. Esta actividad se encuentra vinculada a las manos femeninas desde los tempranos tiempos de la revolución neolítica. Por lo tanto, cuentan también con una larga historia los utensilios a los que se asocia: el huso, el telar o las fusayolas. El trabajo del hilado ha sido una constante en la historia de la mujer y de manera singular en el medio rural, donde era realizado al mismo tiempo que otras labores, como el cuidado de los niños, la casa, el ganado, el huerto o incluso durante las reuniones de socialización campesina. Ejemplo de estas últimas son las hilas o jilas, escenas de las que tanto se han nutrido una buena parte de los escritores cántabros en sus relatos para hablar de las costumbres y tradiciones de la sociedad campesina. Las jilas, conocidas con otros nombres según las zonas (estancias en Soba, veladeros en Valderredible…), han llegado hasta nosotros como aquellas reuniones nocturnas, en las cocinas de las casas, donde aprovechando el motivo principal, hilar, torcer o devanar el lino y la lana, se congregaban familiares y vecinos, especialmente en edad de mocear. En el transcurso de estas reuniones se contaban cuentos, leyendas, chascarrillos y anécdotas de la vida cotidiana; los hombres aprovechaban para reparar o elaborar algún instrumento de madera y se amenizaba la velada cantando y bailando. A ellas podía asistir todo el mundo sin distinción de su estado civil o género, a excepción de los niños, por ser los cantares que allí se entonaban (acompañados por rabel, principalmente en la zona de Campoo, u otros instrumentos), pícaros y provocativos.

En la composición de la imagen se percibe una intencionalidad del autor de posicionar a sus personajes de tal manera que se pueda apreciar, de forma clara, el funcionamiento y desarrollo de cada proceso. Las fibras más utilizadas en Cantabria fueron el lino y la lana al darse unas condiciones orográficas y climáticas muy propicias. Si la lana provenía de zonas en las que hubiese pastos para la cría del ganado ovino, el lino lo hacía en comarcas donde las tierras fuesen más húmedas. De estas materias primas se obtenían desde prendas para vestir: camisas, calcetines, calzas, medias, hasta cobertores o mantas, e incluso alforjas para el transporte. Cabe destacar que si laboriosa era la transformación textil de la lana, más aún lo era el lino que además de sembrar, cuidar y limpiar hasta su recolección, requería otra serie de operaciones antes de llegar a la hiladura: desgrane, empozado, majadura (tranquillaje en la zona oriental), espadadura y rastrillaje.

Volviendo a la descripción de la fotografía y comenzando desde la izquierda de la imagen, la primera mujer que vemos, está espadando lino, es decir, desprendiendo los restos de corteza de las fibras del lino. Para ello se utilizaba la espadilla y la gramilla o espadadero. La primera es, como su nombre sugiere, una especie de espada de hoja ancha de madera, con uno o dos lados biselados, con la que se golpeaba el manojo de lino para conseguir que quedase limpia la fibra. Este movimiento se ejecutaba apoyándose en la gramilla, una tabla, también de madera, que constaba de una parte horizontal que servía de soporte a los pies e impedir su desplazamiento, y de otra vertical, con el borde biselado que sostenía el lino para espadarlo.

La segunda mujer, siguiendo el mismo orden, está hilando lo que parece un copo de lana, mediante el método más tradicional, ya que la torsión del hilo se realiza de forma manual con el huso. Este instrumento se sujetaba con la mano derecha, mientras que la izquierda sostenía la rueca. El proceso consistía en lo siguiente: la hilandera sujetaba el extremo inferior de la rueca y con la mano del mismo lado iba sacando las fibras formando la mecha y fijándola al huso, mientras con la otra mano, hacía girar el huso para ir enrollando la mecha.

La tercera mujer se encuentra cardando lana, para lo que emplea las cardas, tablas rectangulares provistas de mangos y recubiertas por su cara interior de púas de acero. Su objetivo era el de homogeneizar las fibras por longitud o finura. Para desenmarañarlas la cardadora sujetaba las cardas una contra otra, en sentido contrario, repitiendo el proceso varias veces hasta que lo cardado se depositaba a parte, bien en forma de llueta, bien en forma de choricillo.

Por lo que respecta a la cuarta protagonista, utiliza el carro de hilar. La diferencia fundamental de éste con el proceso de hilado hecho a mano es que, en este caso, es la rueda la que imprime el movimiento rotatorio al huso.

Como hemos visto, esta fotografía constituye un testimonio de gran valor histórico y documental, que no solo aporta información relativa al trabajo de la hila, sino que también permite conocer aspectos como la indumentaria tradicional o los sistemas y valores sociales relativos al medio rural. En definitiva, con esta pieza destacada del mes y como centro museístico que se debe a la sociedad actual, hemos querido poner nuestro grano de arena al reconocimiento del trabajo de las mujeres del campo que aún a día de hoy, sigue en continua lucha por reconocer su protagonismo. En esta ocasión hemos dado mayor visibilidad a una de las numerosas tareas a las que tradicionalmente se ha dedicado la mujer y que ha constituido una de sus señas de identidad.

26º Certamen fotográfico 2017

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Camargo convoca una nueva edición del Concurso de Fotografía Digital “Un día en la vida de Camargo” , en el que se recupera la modalidad del maratón. Con este certamen se pretende potenciar la creatividad y mostrar la realidad geográfica y cultural del Valle de Camargo a lo largo de un día

El rastro, pieza destaca de septiembre

Se aproxima el otoño y hay que ir pensando en preparar la tierra para la siembra mediante el arado, el desterronamiento y el abonado de la misma. Los aperos empleados para llevar a cabo estas labores van a ser, principalmente, arados, layas, azadas, azadones, sarcillos, porras o gradas. A estas últimas, que en Cantabria se las conoce con el nombre de rastros, dedicamos el mes de septiembre.

Se comenzaba por arar la tierra, en el caso de que el terreno ya hubiera sido dedicado al cultivo. Lo más habitual, cada vez que se pasaba la reja, era proceder a desmenuzar los terrones que se formaban, trabajo que requería el empleo de métodos de tracción animal como es el caso del rastro, aunque en ocasiones se empleaba la fuerza motriz del hombre desterronando con la azada o la porra, dependiendo de la dificultad, el tipo de suelo o la disponibilidad de animales de tiro.

Esta pieza consiste en una plataforma de madera con púas, también de madera en su origen y posteriormente metálicas, que se arrastraba por la tierra con el fin, ya mencionado, de desmenuzarla y allanarla una vez arada. Igualmente, podía servir para cubrir la simiente o el estiércol destinado para abonar. De nuevo, la materia prima empleada va a ser la madera, una de las más abundantes y aprovechadas en Cantabria desde tiempo inmemorial, lo que facilitará su fabricación artesanal por los propios campesinos durante los tiempos muertos de los ciclos agrícolas. Los únicos elementos de metal que tiene el rastro serán los clavos que van unidos al timón y los dientes o púas, de ahí la importancia de la figura del herrero, personaje relevante en el mundo rural, que complementaba los aperos, herramientas y otros utensilios necesarios para la vida cotidiana de la comunidad.

A lo largo del tiempo y según las zonas, la variedad tipológica de rastros ha sido muy variada. Como nos dice Mingote Calderón “…desde el simple tronco o una serie de ramas sobre las que se coloca una piedra hasta rodillos de piedra o madera (con o sin dientes los últimos), y lo que es más normal, armazones de madera con dientes en su parte inferior o armados de varas entretejidas o sin ningún tipo de aditamento. La introducción de gradas metálicas de origen industrial ha unificado tipos, al ser copiadas desde hace tiempo por herreros locales”.

No están muy claros los orígenes de este utensilio. Su empleo y aumento de uso es evidente en la Edad Media. Con anterioridad a esta fecha, no parece que podamos hablar del rastro como tal, con púas en su armazón, hasta los romanos y solo a partir del siglo I d. de C. Al igual que la mayor parte de los aperos utilizados en la Edad Media, apenas sufrirá variaciones hasta los inicios de la mecanización que, en Cantabria, al igual que en otras muchas zonas de nuestro país, no llegará hasta casi mediados del siglo XX, dándose un paso decisivo en la modernización de la agricultura, con la consiguiente mejora de los cultivos y el ahorro de esfuerzo físico, factores entre otros, que supusieron un avance considerable de las condiciones de vida del campesino montañés.

Una vez más, el ingenio y la destreza física del hombre, el conocimiento y la sabiduría transmitida a lo largo de muchos años de experiencia, serán los protagonistas de este apero que, junto con la fuerza animal, han permitido al labrador preparar sus tierras para la sementera.

No queremos acabar esta breve reseña sin mencionar una de las referencias que se tienen del rastro en relación con el mundo de las ideas y creencias que forman parte del patrimonio inmaterial de Cantabria. Nos referimos a su relación con alguno de los seres mitológicos que pueblan los relatos y leyendas de nuestras aldeas: las sirenas. Es García Lomas quien recoge de Escagedo Salmón, una referencia, en un escudo nobiliario, de un rastro tirado por bueyes atrapando a una sirena: “Fáltanos, por habernos fallado todos nuestros intentos para su localización, el escudo “Pumarejo y Liaño. (De Cayón y Sobarzo). Azul, cruz de oro floreteada y al pie de ella dos bueyes que tiran de un rastro, y en él está un hombre que saca una sirena por los cabellos de entre otras que están en agua del mar; el hombre, desnudo, con unos pañetes como si saliera del mar, él y los bueyes salieron llenos de conchas de oro, y al pie de la cruz también conchas”.

La asociación con estos personajes no solo es propia de Cantabria. A lo largo de todo el norte peninsular y en algunas zonas de Portugal, se tiene constancia de esta asociación de las gradas o rastros con seres mitológicos, o con las cuevas y el mundo subterráneo, dentro de un complejo mundo de simbolismos y supersticiones.

Con el rastro, queremos dar vida, una vez más, a uno de los aperos de labranza, que custodiamos en el Museo, todo un tesoro de saber ancestral que se ha mantenido a través de los siglos hasta la llegada de la industrialización.